Mi hijo, ¿hiperactivo o genio incomprendido?
- Tadeo Cadena

- 22 jul 2020
- 3 Min. de lectura
Por Tadeo Cadena
Los niños genio no sólo nacen también se desarrollan, no obstante, lograr identificarlos es más complejo de lo que parece pues lamentablemente dos de cada tres niños son diagnosticados con Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).
Esto se debe a que algunas de las cualidades que muestran son:
Suelen ser distraídos en clase.
Adquieren conocimientos y los entienden de manera más rápida que el resto de los niños, por lo que se aburren fácilmente.
Manifiestan hiperactividad, pero ésta disminuye al presentarse una tarea de su interés.
Su edad mental no corresponde con su edad biológica, tienen la capacidad de generar empatía con personas de mayor edad, inclusive pueden entablar conversaciones con adultos de manera natural.
Buscan imponer sus reglas, por lo que rayan en la terquedad.
Apuestan por el perfeccionismo y tienen poca tolerancia a la frustración.
Son muy sensibles emocionalmente.
Una vez que identificas estas características en tu hijo, surgirá la pregunta: ¿y ahora qué hago?
I. Acepta que no estás preparado (a), por lo que vas a requerir información y apoyo.
Nadie nos enseña a ser padres, sin embargo, repetimos patrones de conducta que hemos adquirido de nuestro grupo social, pero cuando nos enfrentamos a una problemática distinta (como en este caso), debemos de ser creativos, investigadores y sobre todo aceptar que nos hace falta prepararnos.
Por lamentable que sea, algunos profesionales de la educación no tienen la formación adecuada para descubrir o atender a este tipo de niños, por lo que llegan a relegarlos o a etiquetarlos de distraídos, hiperactivos, rebeldes, antisociales, entre otros. Por ello, recomiendo que NUNCA nos quedemos con un solo perfil o diagnóstico.
II. Modifica tus paradigmas de formación, educación e incluso de aceptación social.
Tal y como se expresa en el punto anterior, lamentablemente a algunos chicos no sólo son diagnosticados con TDAH sino que en ocasiones también con el síndrome de Asperger o Autismo.
Esto es debido a la poca interacción que los niños genio suelen tener con otros de su misma edad, dejando la socialización a un lado. Este tipo de comportamientos trae consigo otras consecuencias como son las agresiones o acoso verbal y/o físico por parte de sus compañeros, desembocando en un deterioro muy grave en su autoestima.
Como padre de familia te puedes sentir entre la espada y la pared porque por un lado sabes que tu hijo(a) tiene la capacidad para sobresalir pero no lo hace y por otro, algunos docentes te expresarán frases como: “no sabemos porque le va mal, es inteligente pero se distrae mucho…”, “ya no sobreproteja a su hijo, siempre quiere hacer lo que él quiere, por eso no se lleva bien con sus compañeros”.
Antes tales situaciones tendrás que tomar una decisión entre dos opciones: hacer que tu hijo pertenezca al promedio y limitarlo, o bien, potencializar sus habilidades. En este último punto verás en la educación abierta es la mejor opción para lograrlo.
III. Ten la disposición de apoyar a tu hijo.
Sé que muchos padres estamos dispuestos a apoyar, sin embargo, muchas veces, ese apoyo lo traducimos únicamente en darle vestido, comida y sustento, pero esto va más allá: cuando establecemos la disposición de apoyar en su significado integral, debemos llevar a nuestros hijos a centros de idiomas, involucrarnos significativamente en TODO lo que necesiten, acercarles libros, rompecabezas, juguetes interactivos, material didáctico, etcétera, a fin de potencializar sus habilidades.
También, tenemos que reconocer que será necesario, buscar compañeros que los apoyen a socializar, a aprender y a conocer para que puedan interactuar adecuadamente con la sociedad sin que se sientan diferentes o aislados.
IV. No te rindas.
Como padre de familia y pedagogo sé que siempre estamos en busca de lo mejor para nuestros hijos, pero en ocasiones cuando creemos que ya pasamos por algo, que nuestros hijos ya lo superaron, al día siguiente olvidaron todo… aunque cueste, tenemos que volver a empezar.
Además, los paradigmas propios y los de quienes nos rodean pueden llegar a parecer sofocantes y limitar nuestra capacidad de acción, por el temor a equivocarnos o al qué dirán, tendrás que romper esos paradigmas.
En lo personal, tomar la decisión de que nuestros hijos estudien en casa y la experiencia de preparar a jóvenes para que terminen su prepa en modalidad Abierta, me ha permitido corroborar que los niños y jóvenes que tienen un coeficiente intelectual por encima del promedio, logran desenvolverse en un ambiente mucho más seguro, satisfactorio y pleno.
No te rindas, recuerda que todo lo que haces es por el bien de lo que más amas: TUS HIJOS.


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